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Anticonceptivos masculinos, el invento que alarma a las farmacéuticas

El investigador indio Sajoy Guha lleva 40 años luchando para que su anticonceptivo masculino sea comercializado, su patente es barata y su gran efectividad provoca recelos en la industria farmacéutica.

Sajoy Guha ejerce de profesor emérito en el Instituto de Tecnología de Kharagpur, lleva cuatro décadas intentando sacar adelante el proyecto de su vida, conocido como RISUG (Inhibición Reversible de Esperma Bajo Guía). El invento, que ya se encuentra en fase 3 de análisis clínico (el último antes de su comercialización), es un anticonceptivo masculino no hormonal, reversible, efectivo, duradero y barato.

Pero hay un problema, ha resultado ser un método demasiado efectivo, duradero y barato por lo que la industria farmacéutica vería peligrar los 10.000 millones de dólares al año que supone el mercado de los anticonceptivos femeninos. Los fabricantes de preservativos tampoco estarían contentos: la patente de Guha se llevaría una buena parte de los millones que mueven anualmente.

La innovadora técnica consiste en inyectar una pequeña cantidad de gel en el conducto deferente, el canal por el que pasa el esperma en el escroto. El gel está compuesto por un polímero con carga eléctrica positiva, que daña las cabezas y las colas de los espermatozoides, de carga eléctrica negativa, provocando así su infertilidad (si se desea volver al estado inicial, otra inyección disuelve la sustancia).

El método se aplica en 15 minutos con anestesia local, no tiene efectos secundarios conocidos, logra una efectividad del 98%, similar a la del preservativo en condiciones ideales (en la práctica existe un 16% de riesgo de embarazo) y dura más de 10 años con una única dosis.

 

El investigador indio Sajoy Guha
El investigador indio Sajoy Guha

La anticoncepción se ha entendido social e históricamente como un problema de la mujer, porque quienes sufren las consecuencias más inmediatas de un embarazo no deseado son ellas, hoy estamos en un momento en el que culturalmente es más probable que los hombres puedan asumir esa corresponsabilidad.

El trabajo de Guha también ha contribuido a inspirar a algunos de sus colegas, que proponen otras prometedoras alternativas, todas en fase de desarrollo: la conocida como pastilla de las sábanas limpias (porque no afecta al orgasmo pero impide la eyaculación); las aplicaciones médicas de la Gendarussa, una planta originaria de Indonesia con propiedades esterilizadoras en los hombres; y, por último, una enzima capaz de modificar la proteína Eppin, que recubre los espermatozoides, para que no puedan fecundar el óvulo.

Sajoy Guha destaca la reversibilidad en todos estos métodos, algo «más necesario hoy que nunca, debido a los cambios sociales, la tasa de divorcios, el encuentro con otras parejas en la madurez, la paternidad y maternidad tardías… se generan otro tipo de necesidades que hace 30 años no eran tan manifiestas».