/Giorgi Bagration, el niño concebido para ser el próximo rey de Georgia

Giorgi Bagration, el niño concebido para ser el próximo rey de Georgia

Georgia es el último país del continente europeo o el primero de Asia, según desde dónde se mire. Es un pequeño Estado que sueña con ingresar algún día en la Unión Europea. Pero, antes, tiene un largo camino que recorrer para perfeccionar su frágil democracia parlamentaria. Y cada vez más voces sostienen que ello pasa por restaurar la monarquía; a fin de cuentas hablamos del país con la dinastía más antigua de Europa.

Un niño de siete años, el príncipe Giorgi, está llamado a ser el próximo rey de Georgia si sus tres millones y medio de ciudadanos apuestan por recuperar el trono de Tiblisi. El infante es la esperanza blanca de los monárquicos. De hecho, fue engendrado con el fin de que la ex república soviética vuelva a ser una monarquía. La operación recuerda tiempos pretéritos en los que las bodas reales eran matrimonios de Estado concertados con objetivos políticos.

El príncipe Giorgi

A modo de resumen, diremos que en Georgia dos ramas de la dinastía Bagration se disputan los derechos sucesorios, encabezadas cada una por príncipes autotitulados como herederos: David Bagration-Mukhraneli (nacido en España), al que la mayoría de las familias reales europeas reconocen como titular de la Casa Real, y su tío Nugzar Bagration-Gruzinski, cuyo linaje se mantuvo en Tiblisi incluso bajo el régimen soviético.

A la caída del comunismo, la poderosa e influyente Iglesia ortodoxa local promovió una campaña política para restaurar la monarquía. Y, con ese fin, los Bagration que residían en España -entonces encabezados por el padre de David, el famoso piloto de carreras Jorge Bagration- fueron invitados oficialmente a instalarse en Georgia, donde recuperaron muchas de sus posesiones y han ido ganando paulatinamente peso social.

Pero la disputa dinástica fue un escollo hasta que el propio patriarca ortodoxo Ilia II (par del Papa de los católicos) dio con la solución: empujar al matrimonio entre el príncipe David (ya heredero, porque su padre, el piloto Jorge, falleció en 2008) y la princesa Ana, hija del mencionado aspirante Nugzar.

La boda real, la primera en Georgia en dos siglos, se celebró con la pompa necesaria en 2009, ante más de 3.000 invitados.

Un detalle importante: la princesa Ana se tuvo que divorciar de su primer marido (con el que tuvo dos hijas) y los contrayentes no se conocian.

Y así, del matrimonio no tardó en nacer el príncipe Giorgi, como descendiente de las dos ramas dinásticas en disputa, de convertirse en rey contaría con el beneplácito de todos los monárquicos sin discusión.

Sus padres se divorciaron poco después de su nacimiento, como era previsible. Pero el único que importa en esta historia es el pequeño Giorgi.

El pasado domingo, el patriarca Ilia II volvió a pedir en su homilía (un hecho extraordinariamente relevante) que se apueste por la monarquía constitucional para dar “estabilidad y tranquilidad” a la nación. Al día siguiente, el presidente de la Comisión de Asuntos Legales del Parlamento se entrevistó con el clérigo para hablar del asunto y varios políticos reconocieron que Georgia debe encarar con seriedad este debate.

Mientras eso sucede, Giorgi ya habla georgiano, ruso y español, y sus tutores estudian cómo habrá de ser su futura formación académica y militar. El niño, sin saberlo, se prepara para ser un futuro rey.

 

       Fuente: El Mundo